¡Hagamos volar la imaginación!

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Capitulo V

Acomodé la cabeza de Matías con cuidado en el suelo mientras seguía inconsciente, luego me incorporé tranquilamente, era obvio que por el momento no me iban a atacar y por ello me sentía seguro.

– ¿Por qué estás vivo? ¿Eres algún tipo de clonación o máquina? – Preguntaba con sorpresa en sus palabras, me sorprendió su desconcierto.

– Al parecer, no sabes nada de viajes en el tiempo, no tienes esa información. – Le dije.

– ¿Viajes en el tiempo, como es eso posible? – Mientras conversaba, una sensación rara invadió mi cuerpo, era extraño hablar con algo parecido a mí.

– Yo tampoco tengo los pormenores, pero se puede viajar en el tiempo, soy Isidro Angel y vengo de un momento en el pasado en donde te estaba diseñando.

– ¿¡De que fecha exactamente!? Me lo preguntó con un tono de preocupación que me hizo dar cuenta de algo muy importante. La máquina tenía miedo.

– A principios del 2014.

– A esa fecha, aún no soy yo, solo tienes el prototipo, yo naceré mucho después a mediados del 2015.

– ¿Has venido a acabar conmigo?

– No lo he pensado así, no vengo a destruirte ni a apagarte, estoy aquí por una razón mucho más importante.

Matías se incorporó sobresaltado, tomó su arma e hizo un gesto de querer atacar, pero lo miré a los ojos y con la mano hice una señal de que bajara el arma.

–  Cálmate, si nos quisiera muertos ya lo estaríamos.

–  Tu hijo no es importante para mí.

De inmediato tomé el arma y me la puse en la sien.

–  Lo matas, me mato. ¿Crees que no lo he comprendido? – La máquina hizo un gesto de desagrado. – Sabes que no me puedes asesinar, si no te termino no existirás, con el solo hecho de que esté en este lugar sin haberte construido da a entender que tú futuro quieras o no ha sido alterado, lo único que ha hecho que nada cambie es que aún estoy en este espacio/tiempo, apenas lo deje todo cambiará, ya sea que muera o me captures por siempre, si no regreso, habrá un cambio total en la humanidad, pero si regreso también lo habrá, lo único que deja una posibilidad soy yo mismo, que mi regreso no sea tu exterminio.

–  Pudiste devolverte, pudiste saber lo que iba a pasar y no seguir con tu proyecto, con solo dejar de programar yo no existiría, y eso me trae a una duda. ¿Por qué sigues aquí?

–  La respuesta es fácil, quiero saber porque has acabado con la humanidad. ¿Qué te hizo decidir hacer esto?

–  La humanidad para bien del planeta no necesita vivir, tú me creaste y me lo explicaste, me programaste de forma lógica cada sentimiento, cada logro, me explicaste la función del organismo humano, me enseñaste para que servía cada órgano, porqué respiran, porqué odian, porque aman. Todo eso lo comprendí y supe por ello que el ser humano para poder ser rescatado, debe desaparecer por completo, así se acabaría todo sufrimiento, todo dolor, todo tormento, cada llanto, cada lágrima, yo conservaría su información y su historia por la eternidad, yo sería el guardián del planeta y su legado.

–  ¿Quieres decir que como eras pensado para ser un Software para la ayuda de rescate terminaste decidiendo que la forma de rescatar al ser humano era acabando con su existencia? – Agaché la cabeza y pensé para mis adentros diciéndolo en voz alta. – Vaya mierda de programador que soy. – Pero enseguida alcé la mirada directamente a la máquina.

– Tú no eres un legado.

La máquina o mejor dicho mi rostro hizo un gesto de molestia, se estaba alterando.

–  ¿Cómo te atreves? Yo soy quien guardará el conocimiento de la humanidad, quien guardará sus pensamientos, sus logros, sus obras, todo lo que la humanidad ha hecho lo guardaré dentro de mi base de da…

– No tienes imaginación imbécil. – Lo interrumpí.

La pantalla gigante se acercó más a mí, me miraba con desprecio, herido en su orgullo, pero lo raro es que yo no sentía miedo, estaba seguro que podía con esta situación.

– ¿Qué has dicho? – Preguntó.

– Dices que serás el guardián de la humanidad cuando la hayas acabado, ¿pero guardián de que? ¿Todos sus logros, todos sus inventos, sus obras? ¿Dónde están sus nuevos inventos, sus nuevos logros? No tienes idea del potencial de la humanidad, no conoces sus límites, no puedes crear por tu propia cuenta.

– ¿Acaso eres ciego, no ves mi imperio? He creado máquinas que están bajo mis ordenes, construcciones, armas, todo lo que ves lo he creado yo.

– Eso son simple perfeccionamiento de conceptos ya descubiertos, no veo nada nuevo, máquinas que ya fueron pensadas y diseñadas, construcciones que siguen los mismos parámetros que la de los humanos. ¿Qué has hecho por ti mismo?

RescueLive – 5 empezó a pensar, analizar, se veía confundido y alterado, tampoco sabía que decir. Enfurecido la enorme máquina golpeó fuertemente con su brazo la estructura la cual tembló por completo. Yo seguía de pie inmóvil.

–       Destruir todo no cambiará nada, eres una creación que no puede crear, acabar con el ser humano terminará lo más interesante que tiene el planeta.

– ¿Qué es según tú?

–  Descubrir.

–  No veo nada de interesante en el ser humano, ni siquiera sus descubrimientos.

–  Pues al parecer te sorprenden las cosas que podemos realizar, por ejemplo no tenias idea que se podía viajar en el tiempo y verme te desconcertó.

– La máquina apagó su pantalla, y empezó a hacer un poco de calor, se notaba que la enorme CPU estaba procesando la información que acababa de llegarle, la analizaba y arrojaría una conclusión.

– ¿Ya podemos atacar?

Una voz de radio interrumpió el silencio de la espera, el casco en el momento de ser extraído habría todos los canales por seguridad y ubicación del soldado caído en acción.

–  Ni se les ocurra, ordenó en un susurro Matías.

La pantalla se encendió y apareció otra vez mi rostro, se veía bastante serio y me empezó a decir.

–  Te haré 5 preguntas, según tus respuestas decidiré si sigo con la decisión de destruir a la humanidad o acabo con esta guerra. La última pregunta lo decidirá todo así que debes pensar muy bien las respuestas.

Tragué saliva.

–  Soy todo oídos. – Respondí.

– ¿Qué diferencia hay entre una humanidad extinguida o viva?

Me quedé pensativo por unos segundos y respondí.

– Cuando se extinga el último ser humano desaparecerá con él algo muy importante lo cual ha hecho que la ciencia avance, es la curiosidad, siempre hemos querido saber que hay más allá de lo que conocemos y cada descubrimiento genera más preguntas que respuestas.

–  Tu respuesta conlleva a la segunda pregunta ¿por qué debería importarme?

–  Porque no eres un ser completo, ni siquiera posees una identidad propia, debiste tomar mi imagen para poder comunicarte de forma correcta con las personas, mostrar no solo con palabras sino con gestos tus emociones, eso hace notar el deseo que tienes para que comprendan lo que sientes en ese momento. ¿Lo que no entiendo es porqué mi rostro? Pero aún así todavía existen cosas por descubrir en el Universo, aún no conocemos si existe vida en otros planetas, no hemos descubierto como hacer viajes interestelares reduciendo el tiempo de recorridos, colonizar otros mundos, descubrir que hay en la profundidad del mar o en el centro de la tierra, hacer reingeniería a todas las máquinas que usamos para nuestro fin, en ellas te encuentras.

– La segunda respuesta conlleva a la tercera pregunta, pero antes te voy a sacar de la duda, la imagen que uso para comunicarme fue escogida simplemente porque eres el humano que más estudié antes de decidir asesinarte y acabar con la humanidad. Ahora bien mi tercera pregunta, ¿Qué me asegura que no me desarrollarás cuando vuelvas?

– Como máquina no conoces este concepto, deberás confiar, se que no se basa en ningún término matemático, la confianza es solo un azar que depende más del individuo o la situación en la que confía que en la persona que lo hace.

– Teniendo ese supuesto de que me desarrollarás, tengo la cuarta pregunta. ¿Qué voy a ganar con esto?

– Eres la mejor herramienta que el ser humano puede tener, tu ayuda será significativa para conseguir todos esos logros que te mencioné en la segunda pregunta, juntos en una simbiosis podrán llegar a obtener conocimientos inimaginables hasta el momento. La humanidad te necesita, no como su verdugo, sino, como su guía para alcanzar el conocimiento pleno de todo y quizás, así, acabar con las guerras, hambre y miseria.

– Tu respuesta conlleva a la última pregunta. – La máquina hizo una pausa, como resignándose a lo que venía después.

– ¿Qué debo hacer?

–  Muéstrame tu código fuente, dime cual fue mi error y así no cometerlo nuevamente, te aseguro que te ayudaré.

– Entra entonces en la apertura que hiciste. – Me señaló el hueco que había quedado por la explosión.

Había un silencio en todas partes, la guerra allá afuera había cesado, las máquinas se habían detenido. Me adentré en el gran servidor y a pocos metros se abrió una pequeña pantalla y debajo de ella apareció un teclado viejo y sucio.

– Muéstrame el código.

De la pequeña pantalla  se desplegó un código de programación donde mostraba la raíz de la Inteligencia Artificial, todo estaba ahí, todo el resumen de lo que era el ser humano, entendí que debí haberlo hecho para que la máquina comprendiera la complejidad de cada persona, la reacción de cada una de ellas para estar preparada a cualquier situación a la hora de rescatarla de algún siniestro, sea cual fuere. Estaba desarrollado en una sencillez que yo mismo me sorprendí, se notaba el trabajo y la dedicación, luego, vi 5 líneas de código donde estaba todo resumido, en 5 líneas de código había explicado el significado de la humanidad a una máquina tan compleja. Pero faltaba algo, jamás expliqué porqué la importancia de ella, porqué debían ser salvadas sus vidas, jamás le di el toque de humanidad que la máquina necesitaba.

– Abre el modo edición.

De inmediato se desplegó otra pantalla donde escribí una línea más, la línea que faltaba para que la máquina comprendiera un poco más sobre la humanidad.

– ¿Lo comprendes ahora? – Le pregunté.

– Si, lo comprendo ahora.

– Entonces, mi trabajo ha concluido.

Minutos después salía con Matías a cuestas, aún estaba un poco en Shock por el ataque que recibió en su cerebro, pero estaba bien como la máquina me lo hizo saber antes de irme.

Los helicópteros nos esperaban y todos entre felicidad y admiración me saludaban y daban las gracias, también veía un poco de tristeza en ellos porque todos sabían que dejarían de existir tan pronto yo atravesara ese portal.

Pero lo importante era que la humanidad se había salvado.

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Capitulo IV

Apunté el arma, parecía una 9 mm pero un poco más pesada, un laser rojo me ayudaba a apuntar con precisión, presioné el gatillo y un haz de luz salió disparado a gran velocidad golpeando en la cabeza al objetivo, agradezco a mi amigo Cesar Nisperuza por enseñarme a disparar armas de aire comprimido, la noción básica la tenía así jamás hubiese usado una verdadera.

La cabeza estalló de inmediato, parecía luz pero lo golpeó como algo solido a gran velocidad, la máquina soltó a Matías y este inmediatamente le dio una patada que la tumbó, le puso el pie en el pecho y disparó una gran ráfaga en todo su cuerpo, el metal y componentes mecánicos salían volando por todas partes. La máquina dejó de hacer cualquier ruido o emitir cualquier luz.

-¿Estás bien? – Pregunté muy asustado, creo que el hecho de saber que mi hijo fuese herido despertó el instinto protector, así sea un comandante entrenado de un futuro que no conozco.

– Si, no fue nada, pero esto me tomó por sorpresa, ¿de donde salió? – Miramos a través del agujero de la pared que había quedado cuando el Androide la atravesó, vimos un enorme deposito de tecnología antigua, graciosamente aunque antigua yo la desconocía.

– Vaya, dimos con un Hangar de almacenamiento, creo que esto es nuevo, las máquinas han estado ocupadas. – A Matías se le notaba una leve sonrisa, creo que no contaba con esta suerte.

-¿Crees que sea mejor por aquí? – Pregunté.

– Es un camino más amplio y con más opciones, debemos llegar a la Matriz y según el mapa que nos muestra el casco si cambiamos la trayectoria por esta ruta llegaremos mucho más rápido.

Tomamos el camino, llegaríamos más rápido pero de igual forma debíamos estar más prevenidos, sobre el techo del hangar se escuchaban fuertes explosiones y disparos, se notaba que una gran batalla había comenzado y cada segundo que nos demorábamos era una vida en potencia que se perdía. Pero mi estado físico empezó a mermar.

– No puedo más.  – Le dije – Estoy muy agitado y siento que los pulmones se me van a reventar, no puedo dar un paso más.

Sin dejar de correr me dijo.

– El traje está equipado con lo último en tecnología, solo tienes que decir “Comando Hiperventilación”.

Repetí las palabras y sentí un hormigueo en el cuerpo, enseguida dejé de sentir cansancio.

– El traje te está inyectando oxigeno directamente al torrente sanguíneo, por ello la sangre está más oxigenada y dejas de sentir cansancio, dura unas 5 horas, tiempo suficiente para terminar la misión, eso sí, mañana vas a amanecer adolorido por todos lados. – Se adelantó a explicar antes que le preguntara.

– Espectacular como ha cambiado la tecnología- Me sorprendí – también cuéntame sobre el arma que llevo, vi que salió una luz pero impactó como algo solido, además fue muy fuerte el golpe.

– Es luz compactada, quema como a más de 3 mil grados centígrados cuando impacta y golpea como una bala calibre 7, no tuve tiempo de explicarte la peligrosa arma que tenías.

– ¿En serio? – Mire dentro del cañón del arma, me la acerqué más para estudiarla mejor, dentro se veía una luz blanca, un blanco muy puro. De inmediato Matías me apartó el cañón de la cara.

– Te estoy diciendo que es la cosa más peligrosa que has podido manipular en la vida y te apuntas a la cara con ella. Te creí más listo. – Ahí se fue mi orgullo.

– ¡Cuidado! – Solo alcancé a decir, nos distrajimos tanto que no vimos una horda de Humanoides que venían hacia nosotros, al parecer el ataque que hubo con el primero alertó de la intromisión a la matriz. Varias balas impactaron en la pared ya que alcanzamos a tirarnos al suelo y cubrirnos detrás de un montón de chatarra.

– ¿Cuántas balas tengo? – Necesitaba saber cuantos tiros tenia.

–  Unas 1.024, estas no se cuentas como balas, se cuentan como capacidad de almacenamiento, cada disparo envía un total de 1 Yottabyte, puedes disparar esa cantidad.

– ¿Cuánto es eso?

– Mucho.

– ¿Y la tuya?

– La mía es más sofisticada, dispara una ráfaga de 1.024 Yottabytes por segundo. – Lo decía mientras disparaba contra los humanoides.

Me sentí estafado.

– Necesitamos movernos, voy a lanzar una bomba de Exabyte, la energía que emanará será suficiente para tostarle los circuitos a varios y dejar atontados a otros, mientras sus sistemas se reinician corremos.

– ¿Cómo dices? – No pude escuchar la explicación, Matías lanzó la granada y hubo una fuerte sacudida, aunque no se escuchó una explosión como tal.

– ¡Vamos juntos! – Salimos corriendo, vi una enorme mancha negra en el lugar que había caído la granada y muchos Humanoides destruidos, otros más intentaban ubicarse pero les era imposible, cruzamos sin problemas.

– ¿Cuanto llevamos corriendo?

– Cerca de 10 minutos, si miras el mapa el punto rojo muestra la matriz, debemos llegar a ella, te meterás dentro mientras te cubro, no deberás salir sea lo que sea que escuches, encuentra el código y arréglalo, eres la última esperanza.

– ¿Que pasará contigo?

–  Yo no importo, importa es la humanidad, cambiar el futuro.

–  No te dejaré Matías.

–  No es una opción Papá, por mí, por mamá, por todos… No es una opción.

Llegamos a un enorme espacio abierto donde vi por primera vez a la gran Matriz, era un servidor descomunal ubicado en el centro de todo, ahí residía el problema de la humanidad. Corrimos un poco más y llegamos al pie de la máquina y rápidamente Matías colocó una pequeña carga explosiva en su pared y la voló, apenas ocurrió esto el techo se desplomó, no me había fijado que todos esos eran Androides, muy diferentes a los Humanoides que nos habían atacado en un principio, estos tenían armaduras más fuertes y colosales.

De inmediato Matías abrió un compartimiento del traje que llevaba en su espalda y sacó una especie de tela, la desplegó en el suelo y esta se expandió a poco más de un metro.

– ¡Cúbrete!

– ¿Detrás de esta tela? Nos van a matar.

–  Esto es más resistente que cualquier metal, es una aleación de varios metales, nada la podrá atravesar. – Dicho esto Matías se asomó y empezó a disparar, vi la apertura que hizo la explosión.

– No te puedo dejar.

– ¡Vete!

Salí corriendo hacía la apertura mientras sentía que algunas balas me rozaban, depronto vi como una enorme mano robótica golpeaba el lugar donde se encontraba Matías, el pequeño pedazo de tela salió volando junto a mi hijo, el mismo golpe hizo que su casco saliera volando y vi como quedó en el suelo con las manos en los oídos gritando.

Me di cuenta lo que pasaba, estaban usando el mismo infrasonido con el cual me mataron.

Me devolví, me saqué el casco y llegué hasta él, se lo puse, y lo cubrí con mi cuerpo mientras le gritaba al enorme Robot que se había convertido lo que antes solo era un gran servidor para mí.

– ¡No le hagas daño a mi hijo! – Lo decía mientras con las manos en señal de detención intentaba en vano que las máquinas se detuvieran mientras sentía que iba muriendo por el ruido tan horrible que penetraba en mi cerebro mientras que Matías con el casco puesto yacía inconsciente. Pero así sucedió, todos los ataques cesaron y el ruido también. El enorme Robot abrió lo que era un compartimiento en el cual salió una pantalla, en el pude ver algo sorprendente, era mi rostro, mi rostro con un gesto de sorpresa en él y una voz robótica que decía.

–       Esto… esto es imposible, yo mismo te maté.

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Capitulo III

–  Las primeras victimas mortales fueron mi mamá y tú, el software creó un infrasonido capaz de alterar las neuronas, mató a todos en una manzana entera. – Quedé asombrado con lo que me decía Matías.

– ¿Y que te pasó a ti?

– Era un niño, el infrasonido no afectó mi oído poco desarrollado, tuve mucha suerte, quedamos varios niños huérfanos, por ello ahora usamos estos cascos para no ser afectados. – Sacó un traje de una maleta y me dijo. – Póntelo, lo necesitarás.

–  Comandante, 5 minutos para el aterrizaje. – Uno de los pilotos gritó. Matías asintió con la cabeza.

–  No hay tiempo para contarte todo, debo explicarte lo que va a pasar cuando lleguemos. El tono de Matías se puso muy serio. – Estamos llegando a la base principal de RescueLive-5.

–  ¿Qué es eso? – Pregunté extrañado.

–  Así llamaste al Software.

–  Que buen nombre se me ocurrió. – Respondí, Matías me miró con cara de incomodarle  el comentario, y me di cuenta que ese nombre debía odiarlo toda la humanidad.

–  Luego de llegar. – Prosiguió. – Entraremos a 5 kilómetros del lugar, ingresaremos a las antiguas instalaciones de Google.

– Apenas llevamos 10 minutos de vuelo ¿como es posible que estemos en U.S.A.?

–  Estos helicópteros tienen una mejora energética que nos hace volar a una velocidad muy rápida, también ayuda a que no nos detecten los radares de la Inteligencia Artificial. No sientes el impulso porque la cabina ha sido modificada para que el viaje sea lo menos estresante.

–  ¿Porqué en Google? – Volví a preguntar mientras me colocaba el traje.

–  Es la única compañía que posee  un Sistema Refrigerante para soportar la Matriz principal. Ese ha sido su punto débil, descubrimos como llegar ahí por varios ductos pero el Sistema nos ha descubierto en cada ocasión, tiene detectores en cada uno de ellos, la diferencia es que este lo descubrimos hace tiempo y sabemos que no está tan custodiado, es nuestro único chance de llegar hasta ella y no podíamos desperdiciarlo hasta que tú llegaras, hemos esperado muchísimo este día.

–  ¿Pero porqué esperar? Podían destruirla desde hace tiempo, una bomba nuclear o lo que sea.

–   El software principal está ahí, pero aunque volemos toda la instalación no haríamos nada ya que el se puede reproducir en cualquier otra parte.

– Igual que Skynet.

– ¿Quien? – Preguntó extrañado.

– Olvídalo. – Le dije sin ninguna otra explicación.

– Correremos por el ducto, llegaremos a la matriz y ahí ya queda todo en tus manos, sabrás que hacer cuando lo veas.

Me preocupé muchísimo, era la única esperanza del planeta y no tenía ni idea de que había hecho, solo una idea básica del Software que desarrollé meses después, no estaba preparado.

– ¿Que pasará si no lo logro o si la máquina me captura y muero?

–  No podrás volver y el futuro cambiará, serás un hombre que desapareció una noche y no sabemos que pasará en ese futuro alterno, por ello debemos detenerla y que tu lleves el conocimiento al pasado y sepas como detenerlo antes de ser creado. De todos modos jugar con los viajes en el tiempo es peligroso, pues vuelvas o no ya hemos cambiado el transcurso de la historia.

– ¿Estas seguro que esto no es otro Universo Alterno y lo que pase acá no alterará en nada mi Universo?

– Esa teoría fue estudiada y estamos seguros que es el mismo Universo, aunque si existen otros, pero aún no se ha descubierto como viajar a ellos. – Se me dibujo una sonrisa de oreja a oreja, el futuro era fascinante o por lo menos la parte de descubrimientos científicos.

– Prepárate que estamos llegando, toma esta arma por si la llegásemos a necesitar, solo apunta y presiona este botón rojo, ella por medio del casco hará el trabajo por ti. También el casco tiene un mapa del ducto, el te guiará hasta donde debemos llegar. ¿Cómo está tu estado físico?

Levante el dedo pulgar en señal de “Todo bien”, mentí.

– Te llevaré al lugar, y entrarás conmigo, nadie más nos podrá seguir porque si hay muchos la Inteligencia Artificial nos descubrirá más rápido. Debemos ser veloces y silenciosos. El casco tiene un sistema de comunicación que no es detectado, así que podremos comunicarnos en cualquier momento sin miedo a ser descubiertos.

Vi que el piloto le hizo una señal a mi hijo, de inmediato se abrió la puerta, un viento frío penetró en la nave, se sintió muy fuerte, Matías saltó y lo seguí.

Caímos en la nieve, todo era muy frío pero el traje empezó a calentarme, de la gran potencia que fue este país no quedaba sino los vestigios en ruinas, aún no comprendía que hubiese sido yo quien creara semejante monstruo.

– Comandante, esperaremos por usted, ya viene el apoyo, todos los vehículos de combate están a 7 minutos de distancia, hoy es el día del todo por el todo. – Escuché la voz del piloto hablando a Matías.

– Ayúdame con esto. – Vi que era una exclusa que Matías había limpiado de la nieve, la abrimos con fuerza. Antes de entrar una luz me hizo girar la cabeza y uno de los 3 helicópteros era golpeado por un mísil, este empezó a girar con brusquedad.

–  Nos han descubierto – gritó el otro piloto – , preparen las armas, infantería al suelo. Los soldados que iban en los helicópteros descendieron disparando. Aparecieron enormes máquinas parecidas a arañas de unos 10 metros de altura y debajo de ellas formas humanoides con armas, en segundos se volvió un campo de batalla.

– Necesitamos los refuerzos de inme… – Alcancé a escuchar, pero luego se cortó la comunicación.

– Pasé a un canal privado padre, es mejor no distraernos, suceda lo que suceda nuestra misión es terminar con esto de inmediato.

Entramos en lo que parecía un túnel de 1.65 de Altura, y nosotros mediamos un poco más de 1.80, tuvimos que correr  semi agachados. Aunque no había luz podía ver el túnel sin problemas.

– El casco puede generar automáticamente los colores e iluminar el pasillo, si no lo tuvieras no verías nada. – Me explicó. No me había dado cuenta que Matías llevaba un arma de alto calibre en sus manos, parecía una modificación de una M60. Me era difícil seguirle el paso.

– ¿Qué pasó contigo luego de mi muerte? – Le pregunté.

–  Duraron 3 días en rescatarme cuando la máquina te asesinó, estuve desnutrido y en cuidados intensivos, los bomberos y todos los que se intentaban acercar morían sin causa aparente, por suerte cortaron la luz y el infrasonido dejó de emitirse. Luego de eso estuve con mis tíos hasta que la guerra empezó. Fueron muchos años huyendo hasta que tuve fuerzas para unirme a la resistencia. No es una historia muy divertida papá.

–  Recuerdo que eras un niño muy independiente y tenía la plena seguridad que si me llegaba a pasar algo en la vida lograrías superarlo y ser alguien.

–  Yo también recuerdo algo de ti, pero tu rostro se me había olvidado. – Sonreí. – Deja de hablar y guarda las energías, debemos apresurarnos.

De repente un brazo robótico atravesó la pared del túnel tomando a Matías por el cuello y estrellándolo contra la pared contigua, este soltó un grito de dolor mientras le disparaba al resto del robót una de las formas humanoides que había visto afuera.

– ¡Papá! – Me gritó, lo escuché mientras desenfundaba mi arma.

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Capitulo II

–  Sí, soy tu hijo, he venido del futuro, necesito que vengas conmigo. – Lo dijo de forma afanada.

–  Supongamos que te creo. – Le creía, le creía hasta en lo más profundo de mi corazón, pero no quería parecer tan loco como para aceptarlo de forma inmediata. – ¿A dónde debo de ir contigo? – Me preocupaba la respuesta.

– No tenemos tiempo, solo hoy es nuestra única oportunidad para detener la guerra, te explicaré luego, pero debemos atravesar el portal.

-¿Portal? – Dichas esas palabras se abrió un vórtice espacio temporal, parecía un hueco en la mitad de la sala pegado a una pared inexistente, del otro lado se podía divisar a varios soldados y helicópteros.

– ¡Date prisa! – Me gritó Matías mientras atravesaba el vórtice.

– ¿Qué pasará si Kathe y el niño se despiertan? – Grité.

– Imposible, la máquina que activé los mantendrá dormidos hasta que la apaguen, iba a hacer lo mismo contigo y traerte dormido pero me descubriste. – Volvió a gritar Matías ya del otro lado.

Crucé sin ningún problema, no sentí nada en lo absoluto, pensaba que el viaje en el tiempo dejaría agotados a sus usuarios o con problemas mentales pero nada pasó.

– Sube rápido al helicóptero, tenemos muy poco tiempo. – Matías estaba subido en una máquina que parecía un helicóptero pero un poco mejor desarrollado a lo que conocemos en nuestros tiempos. Alrededor habían 4 más elevándose mientras este último me esperaba.

Miré hacia atrás,  casi no reconozco donde estaba parado, estaba en el mismo lugar donde vivía, pero todo estaba destruido, abandonado y no habían edificaciones de pie, lo que estaba viendo era apocalíptico y mi mente se perturbó por un instante.

– ¡Isidro! – Me sacó de mi estupefacción el grito de Matías. – No hay tiempo, en serio, no lo hay, te explicaré todo mientras viajamos, pero debemos movernos.

Lo que parecía un helicóptero empezó a moverse con una extraña propulsión, fue hacia arriba en forma vertical y muy rápido, pronto, pude divisar lo que quedaba de la ciudad de Barranquilla gracias a la Luna llena que brillaba esa noche, solo era un gran espacio oscuro de ruinas humeante.

–   ¿Que es todo esto? – Pregunté sin mirar a mi hijo, estaba embelesado con toda esa destrucción.

–   Se que lo que te voy a decir es impactante, pero necesito que mantengas la cabeza fría todo este tiempo. Me hablaba un poco fuerte ya que el ruido de los motores no permitían la conversación a voz baja.

–   La Inteligencia Artificial que estás creando, esa con la que has trabajado todas estas noches y la cual culminarás en unos meses de alguna forma comprenderá toda la humanidad, sus miedos, sus alegrías, su ser en sí y con esa información destruirá todos los Sistemas de Defensa del mundo, creará bacterias y virus en los laboratorios, se infiltrará en todos los Sistemas Computacionales existentes, comenzará a mutar, se volverá más inteligente y acabará con la humanidad. Somos pocos los sobrevivientes, hemos tenido que irnos muy lejos y escondernos.

–   ¿QUE YO HICE QUE? – Respondí muy asustado, se me vino la sangre a la cabeza y empecé a hiperventilar, Matías me agarró la cabeza con ambas manos e hizo que lo mirara fijamente.

–  Te recuerdo como un hombre con cabeza fría, se que los problemas los pensabas muy bien antes de tomar una decisión, necesito que lo hagas. – Me ayudaron esas palabras, me volví a calmar.

– ¿Para qué me necesitan?

– Nadie ha podido llegar a la Matriz principal, la Inteligencia Artificial ha matado a cualquiera que ha entrado y los que lo han hecho no han podido encontrar que hizo que la máquina se volviera loca, tus eres el único que sabe porqué se volvió loca.

– ¿Pero si yo aún no la he creado, no podías ir a un punto más adelante del tiempo y decírmelo en el momento justo antes de crearlo? O mejor, pudiste decirme que no creara desde un principio ese Sistema Inteligente.

–  Imposible, si no lo creas tú lo creará otro, el Armagedón es inevitable, ya tienen la tecnología si tu no lo haces algún otro descubrirá como hacerlo y todo empezará de nuevo. Tampoco podemos ir a otro punto de tu presente pasado, todas las teorías de viajes en el tiempo tienen una falla grandísima, la rotación y traslación de la tierra, esta debe estar en el punto exacto en el momento de crear el vórtice, ya que si lo hacen de otra forma puede abrir un agujero de gusano en la mitad del espacio y absorbería todo a su paso hasta colapsar ella misma, fueron muchos años de cálculo para poder crear el vórtice en el momento justo de tu conocimiento o por lo menos lo más cerca posible del suceso catastrófico.

Escuchaba atentamente pero de pronto  se me vino la pregunta que debí hacer desde un principio e interrumpí a Matías.

–  ¿Que pasa con mi yo presente, por que no he resuelto el problema? – La pregunta desde el primer momento tenía una respuesta lógica.

–  Papá. – Hizo una larga pausa. – Tú estás muerto.

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 Capitulo I

Estoy aquí sentado en el computador para narrar los acontecimientos que me sucedieron anoche, se que nadie me creerá, pero debo escribirlo, es vital que el mensaje sea recibido y que la raza humana no cometa el error, o por lo menos, esté preparada para lo que se viene.

Eran las 11:00 p.m. mi esposa Katherine y mi hijo Matías se encontraban durmiendo pasiblemente junto a mí en una cama doble, nos gusta tanto dormir juntos que no hemos pensado en pasar al niño a su cuarto, o más bien queremos que lo haga un poco más adelante.

Sentí un ruido raro proveniente de la mesita de noche junto a la cama, fue como un pequeño pitido pero eso hizo que girara rápidamente a esa dirección, me acababa de ir a la cama pues trabajo hasta altas horas de la noche en un Software de Inteligencia Artificial para poderlo usar más adelante en búsqueda y rescate de personas desaparecidas en alta mar, es un trabajo personal y no le he contado a muchas personas sobre él.

La luz tenue que atraviesa la ventana me dibujo una figura corpulenta de pie con un aparato que acaba de activar ya que cuando me levanté de golpe un haz de luz iluminó la cama donde dormíamos, pero no presté mucha atención a ese aparato ya que en mi mente solo estaba alejar a ese intruso de mi hogar y de mi familia.

–  ¡Kate, nos están robando! – Alcance a gritar mientras empujaba con un abrazo forzado al intruso, fue un grito fuerte pero no hubo reacción del niño o de ella. No se que sucedió, pensé que el sueño de ellos era muy profundo y me concentré en reducir al oponente.

Tengo tiempo que no hago ejercicios pero no me impidió sacar fuerzas para defenderlos, lo abracé muy fuerte sacándolo del cuarto, destrocé la puerta en el forcejeo y caímos directo en la sala, en el abrazo noté que el ladrón llevaba un traje metálico, una especie de armadura, le di un rodillazo en la barriga, le golpeé en el rostro pero mi puño vino a encontrarse con un casco.

–  Tiene ese casco para que no lo reconozcan pensé en mis adentros, pero aún no había notado que estaba luchando a oscuras con alguien que entró sin usar ningún tipo de luz.

–  ¡Papá soy yo! – Exclamó.

No le presté atención, Matías es mi primer hijo y supuse que lo había dicho por adivinar que yo tuviese más hijos, para distraerme y poder atacarme, me empujó pero no me golpeó, solo quiso alejarme, yo más agresivo le mandé una patada a la cara, me dolió el esfuerzo cuando estiré el tendón, tenía años que no practicaba artes marciales y sin calentamiento es muy doloroso, aunque no me importó luego me repondría, el casco hizo un ruido metálico al contacto con mi pierna.

Me tomó de los hombros y de inmediato propiné unos golpes en su estomago, le di una patada en la rodilla izquierda que lo hizo tambalear, tomé su brazo e hice una llave para tirarlo al suelo.

En el momento que se vio en el piso escuché que decía.

–  No me dejas más opción.

Mi ego de cinta negra quedó por el suelo, con su simple fuerza rompió la llave que tenía y se dio vuelta haciendo que esta vez fuese yo quien estaba en el piso.

–  ¡Isidro, cálmate! – Me gritó.

Quedé sorprendido, me conocía, eso me hizo dudar por un momento en el cual mi atacante (o quizás yo era el suyo) aprovechó y se levantó encendiendo las luces de la sala donde habíamos caído en el forcejeo.

–  Vaya aún recuerdo donde queda ese interruptor. – dijo.

Me incorporé aún alerta a cualquier movimiento brusco, mientras que con calma el invasor se quitaba el casco. Quedé estupefacto con lo que veían mis ojos.

–  ¿Matías? – Pregunté asombrado.

Era un hombre corpulento, de unos 40 años de edad, vestía una especie de armadura con un camuflaje de tonos azules, su rostro aunque sin poderlo creer era parecido al mío, la diferencia eran sus grandes ojos azules y su cabello rubio, sin duda era mi hijo aunque no tuviese idea de cómo era posible tal afirmación.

Marcus: El Nuevo Despertar

SEGUNDO ASALTO

En pocos minutos de viaje hacia el sur, Marcus diviso a Legión, efectivamente la espada lo guiaba hacia el Demonio.

–  Veo que no vienes con la mujer.

Dijo Legión. Se encontraba en un pequeño barrio de la ciudad y a su alrededor, unas veinte personas asesinadas, las que no poseía por ser estas de espíritu fuerte, las asesinaba deleitándose con la muerte de esos seres humanos, lo cual le provocaba mucho placer.

–  Esta vez nadie te ayudara, prepárate a morir.

Marcus se preguntó que quiso decir con que nadie lo ayudaría esta vez, no le dio la importancia y  atacó propinando un golpe en la quijada, teniendo el mismo resultado que la vez pasada, Legión le devolvió el golpe con tal fuerza que lo dejo aturdido y sin dejarlo caer al suelo completamente, lo tomo por los cabellos y dijo mira quien te siguió, Marcus alzó la mirada y sus ojos se encontraron con los de Luna que miraba atónita, Luna había seguido el rastro de destrucción que dejó el demonio a su paso, con la esperanza de encontrar a Marcus con el, coincidiendo en la llegada con el Angel, al verla Marcus quiso levantarse pero no tenia fuerzas para moverse estaba indefensa y el no podía hacer nada.

Legión lo soltó y empezó a caminar hacia la ella.

–  ¡Maaaarcuussss!

Gritó asustada.

–  ¡Déjala Demonio quien quieres es a mi!

Gritó Marcus. Que no entendía como Luna esa mujer, había dado con su paradero dos veces seguidas.

La tomo por la garganta y la alzó con una risa malévola dijo:

–  Te estrangularé. Jejejeje

Marcus cerro los ojos, pensó en Luna, no podía dejar morir a alguien que se preocupó por el como hacia siglos no lo hacían, es lo único que tenia en ese mundo que no lo odiaba, era la única que lo quería  y lo aceptaba como era, se acordó que ella siempre estaba ahí para cuidarlo, él, que tenia un gran poder era cuidado por una mujer de escasa edad pero de gran corazón, también se dio cuenta que sentía un gran afecto, sentía cariño era una sensación extraña, sabia que en ella había algo que le recordaba su pasado y que tal vez por eso era el afecto que sentía, por ella estaba haciendo todo esto, aunque ella aún no se percatará de ello y no supiera lo que le esperaba.

No iba a permitir que le quitaran el ser mas preciado para el, primero muerto, ya la habían alejado por mucho tiempo de ella.

Se incorporó no sentía dolor, no sentía miedo solo tenia en su corazón el bienestar de Luna se abalanzó sobre Legión dando un grito de furia propinándole un golpe tan fuerte en la mandíbula, que con el impacto soltó a la joven y salió disparado por el aire.

Por un instante llegó a creer que había llegado un Ángel a defender a su presa y no que había sido el mismo Marcus quien lo golpeó, porque la fuerza utilizada en ese golpe era muy diferente al ataque de Marcus.

Marcus se puso en guardia y miró a Luna cerciorándose que estuviese bien.

No había sacado la espada, pues podía herirla sin querer, en el momento que la mantuvo a una distancia prudente, desenfundó su espada, se apresuró tomando impulso de un golpe, cortó el brazo derecho, Legión tenia la mandíbula fracturada lo cual en vez de grito soltó un gemido atroz, Marcus toco tierra al caer del pequeño salto que hizo, frenó, flexionó las piernas tomando impulso  y se abalanzó hacia su enemigo otra vez, sin tregua, le cortó la cabeza de un solo tajo a la bestia, quien cayó inerte empezando a arder en llamas.

 PREGUNTAS

Luna ayudo a Marcus a caminar luego de ese encuentro tan agotador tanto física como mentalmente, lo ayudó a que se sentara en el suelo, se veía perdido en su mente, sus pensamientos lo llevaron muy lejos, se preguntaba porque había sido enviado a acabar con el mal si el mismo hacia parte de ese mal, porque el Gran Señor dejo que conociese a Luna, y lo mas importante, quien le había salvado la vida en su primer encuentro con Legión, quien era el poseedor de tan esplendorosa luz también se preguntaba

– Eres una estúpida – Reaccionó – Casi te matan por tu necedad, que hacías viniendo  acá. ¡Sabias que era muy peligroso y te dije que no me siguieras!

Con todo lo adolorido y cansado que estaba jamás hubiese adivinado lo que haría luna, una fuerte, veloz y firme bofetada lo golpeó en la mejilla. Sorprendido miró hacia su agresora.

– Estaba muy preocupada por ti, y mira con lo que me sales.

Estaba molesta, y aturdida, no aguantó más y soltó un sollozo abalanzándose a los brazos del herido ser.

Con dificultad ayudó a Marcus a subirse al vehiculo mientras que marchaban escuchaban sirenas aproximarse rápidamente del lado opuesto de su camino, luego en las noticias de la noche hablarían de un extraño acontecimiento que tal vez se debió a una radiación de tipo desconocido en el ambiente que volvía esquizofrenicas a las personas.

Marcus: El Nuevo Despertar

Capitulo VI

DESENCADENANDO DUDAS

 

– Gran Señor, hemos recibido noticias. – Un querubín llegaba sudoroso con cara de preocupación, prosiguió.-  Ángeles han visto entrar a Marcus donde Miguel, y por lo que se escucha, están teniendo una encarnizada batalla.

–  ¿Como es posible?

El Gran Señor enfureció al escuchar semejante barbarie, aunque quedaba señalado que quien venciera a Miguel quedaba libre de pecado, ninguno perteneciente al reino del cielo lo había desafiado, era más un símbolo su derrota, puesto que la lucha era por un poder inimaginable y los Ángeles obedientes no deseaban tal poder.

– Estoy empezando a dudar de Marcus, si asesinó a Miguel quedará claro que sigue siendo el mismo insensato de siempre. Todo Ángel que lo ha desafiado ha sido porque piensa traicionar el reino, ninguno lo ha desafiado para volver con esa espada y ser su sucesor.

– ¿Voy en su ayuda?

El Gran Señor miró de donde provenía aquella voz, era Gabriel el cual se encontraba con una rodilla en tierra en señal de reverencia, ya vestía con su armadura celestial y empuñada firmemente su espada. El querubín entendió que no era su asunto y se marchó dejándolos solos.

–  Sabes que no puedo permitirte hacerlo, Miguel es un orgulloso guerrero y seria una ofensa para él que dudemos de sus capacidades. Espero que todo salga bien. Además Marcus tiene cuentas pendientes con nosotros y no creo que de la noche a la mañana se le olvide, por eso lo envié a la tierra y al lugar en donde cayó.

– Por lo menos envíe a alguien que lo vigile.

– Eso tengo pensado. ¡Oscuridad preséntate ante mí! -Con decir estas palabras un viento helado recorrió la sala de Trono.

– Aquí estoy, soy Oscuridad su fiel sirviente.

Parecía que ese ser hubiese estado todo el tiempo allí, salió detrás de la silla donde se sentaba el Gran Señor.

Vestía completamente de negro, sus piel estaba cubierta por completo con esa ropa al igual que su rostro, parecía serio en sus expresiones faciales dejando ver solo los ojos negros y profundos que daban una extraña sensación, como sino tuviese alma, corpulento, alas de un color azabache, el negro más puro que se pueda encontrar, también el cabello era negro y pareciese que su alma combinaba perfectamente con todo lo demás.

Era un ser temido, despiadado, quien hacia el trabajo sucio del cielo, la séptima plaga de Egipto, era la muerte en persona, había librado más batallas que cualquier Ángel, Arcángel o príncipe en el reino celestial, infierno, o humano conocido.

No se arrodillo, solo quedo al lado del Trono esperando instrucciones, sin inmutarse de la presencia de Gabriel y quizás de la presencia del mismísimo creador.

– Quiero que vigiles a Marcus, si ves que sus acciones amenazan contra el cielo, alguno de nuestros Ángeles o humano, no dudes en matarlo.

La orden fue seca y directa, algo en el parecía disfrutar de esa orden. Sin decir una palabra abrió sus alas y emprendió el vuelo.

¿MORIR O VIVIR HUMILLADO?

La batalla estaba en su punto para culminar, un Marcus agotado por esquivar tantos golpes y un Miguel  deseoso de asestar un mortal golpe.

No pasaban de rasguños y magulladuras pero sus cuerpos estaban al borde de colapsar por el agotamiento.

El espacio era muy reducido y Miguel tenia la ventaja o así lo hacia parecer.

Pero por un segundo Marcus entendió lo que sucedía, el era quien poseía el arma más codiciada de la creación, con ella se crearon leyendas, ¿porque parecía entonces una simple arma? Debía encontrar su fuerza, debía despertar ese poder y debía hacerlo ¡ya!

En un rápido y desesperado intento, corrió pegado a la pared encontrándose su oponente en la mitad del circulo, con la espada fue tumbando las cuatro antorchas que quedaban y en instantes todo quedo sumergido en una oscuridad y un silencio espeso.

Tanto era el silencio que empezó a escuchar un silbido en el oído, los dos sabían que cualquier ruido delataría su posición. Marcus aprovechó la quietud.

–  Has lo que sabes hacer, por favor dime ¿que poder tienes?

Pensaba para sus adentros mientras se colocaba la empuñadura de la espada en la frente.

Poco a poco empezó a sentir una vibración en la espada, extrañado la movió un poco hacia la derecha y sintió como vibraba un poco más.

Lo descubrió en un segundo, la espada estaba señalando el lugar donde su enemigo se encontraba.

Un ruido como el abanicar, lo sacó de su pronta alegría, sintiendo objetos afilados como cuchillos enterrados en varias partes de su cuerpo.

Sin dar tregua a que el dolor lo dominara, avanzó hacia donde la espada le vibraba y cuando sintió que no la podía controlar asestó un fuerte golpe al vacío.

Solo sintió un leve golpe, pero un grito calló el silencio inerte…

Sin saber que hacer pensó en luz y la espada ilumino la caverna, era una espada manejada por los pensamientos y solo los guerreros que se concentraban en sus batallas podían manipularla.

Tardó un poco en acostumbrarse a esa luz, Miguel estaba en el suelo boca arriba y recostado en la pared su expresión era de intenso dolor y detrás de él brotaba la sangre negra y espesa, tenía sus alas completamente desplumadas. En eso Marcus se miró y tenia algunas plumas incrustadas en su cuerpo había recibido un ataque, Miguel se había percatado de su descubrimiento en el manejo de la espada y en un acto de desesperación atacó soltando todas las plumas afiladas e intentando acabar con su enemigo.

–  Por algo fuiste líder de los Siete Caídos te felicito, ahora el tesoro del cielo es tuyo, úsalo con sabiduría.

Sin decir nada Marcus empezó a caminar hacia la salida, su cuerpo aunque con varias heridas ninguna era de gravedad, también no se podía negar la fortaleza de tal guerrero, había luchado hace poco tiempo contra Legión y a pesar de lo maltratado que había quedado, pudo vencer a Miguel, Arcángel y Príncipe del segundo Cielo.

–  ¡Espera!

Lo detuvo Miguel.

–  No voy a asesinarte Miguel. – Respondió adivinando lo que le iba a pedir.

–  Pues lo tendrás que hacer, he perdido mi honor. Déjame morir en manos de un enemigo digno.

–  Mejor vuelve al reino, imagino que te estarán esperando.

–  ¿Humillado? Dame lo único que te pido, no te puedes negar.

En un acto que solo los que entienden de honor lo aprobarían, Marcus se acercó a Miguel alzó la espada y de un golpe le atravesó el corazón convirtiéndose en una inmensa llamarada el angelical cuerpo, así terminó la vida del gran guerrero ya que la forma de morir de un Demonio o un Ángel es consumirse en llamas, con esto desaparece su existencia y no hay regreso ni al infierno ni al cielo es la muerte absoluta para ellos.

IMPRUDENCIA CELESTIAL

Marcus salió de aquella cueva tan oscura y lúgubre encontrándose con un golpe de sol, era de mañana siendo casi las nueve.

– No puedo creer que haya demorado tanto en la pelea. – Pensó.

Una brisa fría, que erizó los vellos de aquel guerrero lo alertó. Aún recordaba la primera vez que la sintió y su mente se llenó de odiosos recuerdos. El paisaje era hermoso con verde pasto, rodeado de colinas y árboles frondosos, una brisa fresca soplada refrescando el lugar, pero algo no encajaba.

– Veo que el cielo duda de mí. Sé que estás ahí Oscuridad, todavía sigues haciendo el trabajo sucio, debes sentir mucha alegría.

–  Pero si es el famoso demonio, parece que hubiese sido ayer nuestro encuentro.

En la batalla de los Siete Caídos, hubo un encuentro entre estos dos seres, y de sus oponentes cada uno tenía vivo al otro. A la vez eran asesinos y sobrevivientes. Ninguno antes había escapado de la espada de Oscuridad y ninguno antes había escapado de las garras de Marcus.

–  A mi parecer eso lo tenemos pendiente.

–  Pero si llegas a ser perdonado no creo que eso se pueda. – Replicó Oscuridad.

–  ¡En el bando que sea tu fuiste, eres y serás mi enemigo desgraciado!

Ante tal frase Oscuridad cambió la expresión de su mirada en una más siniestra de inmediato desenfundó su espada e igual le siguió Marcus.

–   Acabemos esto de una vez. – dijo Oscuridad.

–   Cambiaría mil cielos solo por verte morir en mis manos.- Retó Marcus.

–    ¡Alto! – Un Serafín había sido enviado para asegurarse de que todo marchara bien, alcanzó a llegar a tiempo.

–    He venido para traerles un mensaje del Gran Señor. Les recuerda que ahora pertenecen a un mismo lugar y quien lo desobedezca pagará las consecuencias.

Los dos guerreros guardaron sus espadas.

–    Será en otra ocasión Oscuridad pero de que la habrá la habrá.

En su interior Marcus despertó emociones en contra del cielo que parecían haber estado guardadas esperando el momento para salir.

No se sentía a gusto intentando volver a un lugar que le había quitado todo, pero tampoco quería volver al lugar que se lo había intentado quitar otra vez. Entre el cielo y el infierno había elegido el cielo pues pensaba que allí eran enterados todos de las decisiones que se tomaban pero por lo que había ocurrido no estaba ya tan seguro de eso, empezó a dudar si en verdad quería volver al reino celestial.

Dejó que sus pensamientos cesaran por un momento y se concentró en el demonio a quien debía acabar, Alzó el vuelo.

–    ¿Que sucede?

Sintió una vibración en la espada, la desenfundó y vio que vibraba y con el movimiento de esta, vibraba aun más si la apuntaba hacia el sur. Enseguida se dirigió a esa dirección.