¡Hagamos volar la imaginación!

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Capitulo II

Isaac salió al encuentro de sus enemigos, estos vestían armaduras completas de acero con un diseño moderno, sus cascos poseían unos cristales rojos los cuales eran visores que computaban toda la información relevante, en el pecho de cada uno se mostraba un escudo azul, con extrañas letras.

– Prófugo 043079, es solicitado para que pague condena por la destrucción del Planeta Exus en el Sector Fornax, estamos fuertemente armados no oponga resistencia, prepárese para dejar inmediatamente este planeta bajo nuestra custodia.

Los seres eran oficiales de alto rango, venían del Sector Fornax, una galaxia alejada de la vía Láctea, se encargaban de perseguir, encontrar y capturar a los prófugos más peligrosos del Universo.

–  Jamás me sacarán vivo de este lugar, quiero ver que tan capaces son.

Isaac ya no era esa figura débil y amable que aparentó hasta hace unos pocos instantes con su familia, en cambio se veía un ser felino, con más cabello y pelaje en las partes de su cuerpo que la ropa dejaba notar, su boca apretada con furia hacia sobresalir dos grandes colmillos.

Abrió su mano y adherida a ella un dispositivo electrónico empezaba a emanar una luz blanca muy fuerte, en poco menos de un segundo apareció una 9 m.m. en su mano.

– ¡Cuidado tiene un Quanteon! – exclamó el líder del equipo policial poniendo en alerta a los otros dos miembros que de inmediato abrieron sus manos y en ellas aparecieron luego de la luz blanca intensa dos armas jamás vistas en el planeta tierra, este dispositivo era un teletransportador de materia y se podía almacenar en algún lugar cualquiera una cantidad de material infinito de distinto tipo, el cual podía ser traído a voluntad al lugar indicado.

Isaac por ser el primero en tener el arma y tomar por sorpresa a los visitantes abrió fuego, la potencia del arma no era normal, alcanzado a uno de ellos plenamente en la cabeza, el impacto destrozó el casco y atravesó la cabeza de forma inmediata, dentro de ella había un ser también con forma felina cayendo inerte al asfalto, la armadura al reconocer que no tenía signos vitales emitió una luz más grande y desapareció al instante.

– Tiene el arma mejorada con nuestra tecnología, ¡Cúbrete! – El líder del equipo precedió a disparar.

Isaac hizo un rápido movimiento y saltó hacia un edificio, apoyó sus garras en las paredes y comenzó a escalarlas rápidamente, ya no llevaba zapatos puestos, la forma humana que antes poseía desapareció.

Los dos policías espaciales emprendieron la persecución, iban escalando los edificios con mayor rapidez, la armadura les proporcionaba una mejora en la velocidad, fuerza y resistencia que el perseguido no poseía, los disparos no se hicieron esperar.

Isaac entró por una ventana del edificio, los residentes del apartamento gritaron asustados mientras el rompía con el arma la puerta, corrió por el corredor y saltó por la ventana que daba a la calle, se alcanzó a agarrar a la escalera contra incendios del siguiente edificio, unos impactos de poder lo hicieron moverse rápidamente hacia la azotea mientras disparaba contra sus enemigos. Las balas que usaban no eran comunes poseían una energía extraña, no tenían ningún componente sólido como el plomo en las armas humanas, era tan fuere el impacto que destrozaban las paredes de los edificios dejando huecos por doquier.

Los agentes se separaron, su estrategia era tener mayor posibilidad ya que el prófugo poseía una sola arma, cada uno lo perseguía sobre un edificio diferente intentándolo rodear, Isaac miró para ambos lados intuyendo lo que ellos planeaban, abrió su mano izquierda la cual no tenía armas y en ella también estaba otro Quanteon del cual apareció otra9 m.m.

Ahora las fuerzas estaban igualadas.


Capítulo I

Sentado en un restaurante con su familia, disfrutaba de un delicioso almuerzo, Isaac estaba feliz, ese día había tenido un importante ascenso y su mujer concertó una cita para celebrar.

Era un hombre común, serio en su vestimenta, muchas veces camisas de un solo tono, pantalón de tela y mocasines, todo un hombre de oficina, su cabello era negro y usaba gafas, su hijo le decía a veces Harry Potter bromeando, no podía sentir mayor dicha en su realización como ser humano. Pero ese día no iba a ser perfecto para él.

De repente Isaac dejó de comer, quedó quieto y en silencio mirando a la calle.

-¿Cariño sucede algo? Preguntó su mujer.

Apenas terminó de decir esas palabras un agudo silbido se escuchó, luego un enorme estruendo en la mitad de la calle, vehículos y transeúntes salieron disparados al aire, cayendo muy lejos de ahí, las ventanas del restaurante y las viviendas alrededor fueron rotas por la fuerza del impacto y una nube de polvo los cubrió.

– Cof, cof ¿Isaac, que fue eso? Preguntó su mujer mientras sujetaba al niño para que no le respirara todo ese polvo.

– Amor, tienes que irte de aquí, debes hacerlo lo más rápido posible. – Isaac le hablaba a su esposa de espaldas, no quitaba la mirada de la calle.

Tres extrañas siluetas se vislumbraban del cráter que se había formado en la calle, mientras la gente huía despavorida gritando, a lo lejos se escuchaban sirenas, y las tomas de agua brotaban el preciado líquido con fuerza.

Su esposa volvió a insistir.

– ¿Qué sucede? ¿Por qué no vienes con nosotros?

Isaac volteó la mirada a su mujer, sus ojos ya no eran los de siempre, brillaban en un intenso rojo, sus pupilas iguales a la de los felinos, su expresión era aterradora, con una ira intensa.

– ¡Vete, Ahora! – Le dijo, mientas señalaba la ventana rota.

Su mujer asustada, tomó al niño del brazo y salió apresurada del local por la ventana señalada, no tenía idea de lo que estaba sucediendo, pero Isaac sí.

Estaba siendo cazado.