¡Hagamos volar la imaginación!

Archivo mensual: febrero 2014

Capitulo IV

Apunté el arma, parecía una 9 mm pero un poco más pesada, un laser rojo me ayudaba a apuntar con precisión, presioné el gatillo y un haz de luz salió disparado a gran velocidad golpeando en la cabeza al objetivo, agradezco a mi amigo Cesar Nisperuza por enseñarme a disparar armas de aire comprimido, la noción básica la tenía así jamás hubiese usado una verdadera.

La cabeza estalló de inmediato, parecía luz pero lo golpeó como algo solido a gran velocidad, la máquina soltó a Matías y este inmediatamente le dio una patada que la tumbó, le puso el pie en el pecho y disparó una gran ráfaga en todo su cuerpo, el metal y componentes mecánicos salían volando por todas partes. La máquina dejó de hacer cualquier ruido o emitir cualquier luz.

-¿Estás bien? – Pregunté muy asustado, creo que el hecho de saber que mi hijo fuese herido despertó el instinto protector, así sea un comandante entrenado de un futuro que no conozco.

– Si, no fue nada, pero esto me tomó por sorpresa, ¿de donde salió? – Miramos a través del agujero de la pared que había quedado cuando el Androide la atravesó, vimos un enorme deposito de tecnología antigua, graciosamente aunque antigua yo la desconocía.

– Vaya, dimos con un Hangar de almacenamiento, creo que esto es nuevo, las máquinas han estado ocupadas. – A Matías se le notaba una leve sonrisa, creo que no contaba con esta suerte.

-¿Crees que sea mejor por aquí? – Pregunté.

– Es un camino más amplio y con más opciones, debemos llegar a la Matriz y según el mapa que nos muestra el casco si cambiamos la trayectoria por esta ruta llegaremos mucho más rápido.

Tomamos el camino, llegaríamos más rápido pero de igual forma debíamos estar más prevenidos, sobre el techo del hangar se escuchaban fuertes explosiones y disparos, se notaba que una gran batalla había comenzado y cada segundo que nos demorábamos era una vida en potencia que se perdía. Pero mi estado físico empezó a mermar.

– No puedo más.  – Le dije – Estoy muy agitado y siento que los pulmones se me van a reventar, no puedo dar un paso más.

Sin dejar de correr me dijo.

– El traje está equipado con lo último en tecnología, solo tienes que decir “Comando Hiperventilación”.

Repetí las palabras y sentí un hormigueo en el cuerpo, enseguida dejé de sentir cansancio.

– El traje te está inyectando oxigeno directamente al torrente sanguíneo, por ello la sangre está más oxigenada y dejas de sentir cansancio, dura unas 5 horas, tiempo suficiente para terminar la misión, eso sí, mañana vas a amanecer adolorido por todos lados. – Se adelantó a explicar antes que le preguntara.

– Espectacular como ha cambiado la tecnología- Me sorprendí – también cuéntame sobre el arma que llevo, vi que salió una luz pero impactó como algo solido, además fue muy fuerte el golpe.

– Es luz compactada, quema como a más de 3 mil grados centígrados cuando impacta y golpea como una bala calibre 7, no tuve tiempo de explicarte la peligrosa arma que tenías.

– ¿En serio? – Mire dentro del cañón del arma, me la acerqué más para estudiarla mejor, dentro se veía una luz blanca, un blanco muy puro. De inmediato Matías me apartó el cañón de la cara.

– Te estoy diciendo que es la cosa más peligrosa que has podido manipular en la vida y te apuntas a la cara con ella. Te creí más listo. – Ahí se fue mi orgullo.

– ¡Cuidado! – Solo alcancé a decir, nos distrajimos tanto que no vimos una horda de Humanoides que venían hacia nosotros, al parecer el ataque que hubo con el primero alertó de la intromisión a la matriz. Varias balas impactaron en la pared ya que alcanzamos a tirarnos al suelo y cubrirnos detrás de un montón de chatarra.

– ¿Cuántas balas tengo? – Necesitaba saber cuantos tiros tenia.

–  Unas 1.024, estas no se cuentas como balas, se cuentan como capacidad de almacenamiento, cada disparo envía un total de 1 Yottabyte, puedes disparar esa cantidad.

– ¿Cuánto es eso?

– Mucho.

– ¿Y la tuya?

– La mía es más sofisticada, dispara una ráfaga de 1.024 Yottabytes por segundo. – Lo decía mientras disparaba contra los humanoides.

Me sentí estafado.

– Necesitamos movernos, voy a lanzar una bomba de Exabyte, la energía que emanará será suficiente para tostarle los circuitos a varios y dejar atontados a otros, mientras sus sistemas se reinician corremos.

– ¿Cómo dices? – No pude escuchar la explicación, Matías lanzó la granada y hubo una fuerte sacudida, aunque no se escuchó una explosión como tal.

– ¡Vamos juntos! – Salimos corriendo, vi una enorme mancha negra en el lugar que había caído la granada y muchos Humanoides destruidos, otros más intentaban ubicarse pero les era imposible, cruzamos sin problemas.

– ¿Cuanto llevamos corriendo?

– Cerca de 10 minutos, si miras el mapa el punto rojo muestra la matriz, debemos llegar a ella, te meterás dentro mientras te cubro, no deberás salir sea lo que sea que escuches, encuentra el código y arréglalo, eres la última esperanza.

– ¿Que pasará contigo?

–  Yo no importo, importa es la humanidad, cambiar el futuro.

–  No te dejaré Matías.

–  No es una opción Papá, por mí, por mamá, por todos… No es una opción.

Llegamos a un enorme espacio abierto donde vi por primera vez a la gran Matriz, era un servidor descomunal ubicado en el centro de todo, ahí residía el problema de la humanidad. Corrimos un poco más y llegamos al pie de la máquina y rápidamente Matías colocó una pequeña carga explosiva en su pared y la voló, apenas ocurrió esto el techo se desplomó, no me había fijado que todos esos eran Androides, muy diferentes a los Humanoides que nos habían atacado en un principio, estos tenían armaduras más fuertes y colosales.

De inmediato Matías abrió un compartimiento del traje que llevaba en su espalda y sacó una especie de tela, la desplegó en el suelo y esta se expandió a poco más de un metro.

– ¡Cúbrete!

– ¿Detrás de esta tela? Nos van a matar.

–  Esto es más resistente que cualquier metal, es una aleación de varios metales, nada la podrá atravesar. – Dicho esto Matías se asomó y empezó a disparar, vi la apertura que hizo la explosión.

– No te puedo dejar.

– ¡Vete!

Salí corriendo hacía la apertura mientras sentía que algunas balas me rozaban, depronto vi como una enorme mano robótica golpeaba el lugar donde se encontraba Matías, el pequeño pedazo de tela salió volando junto a mi hijo, el mismo golpe hizo que su casco saliera volando y vi como quedó en el suelo con las manos en los oídos gritando.

Me di cuenta lo que pasaba, estaban usando el mismo infrasonido con el cual me mataron.

Me devolví, me saqué el casco y llegué hasta él, se lo puse, y lo cubrí con mi cuerpo mientras le gritaba al enorme Robot que se había convertido lo que antes solo era un gran servidor para mí.

– ¡No le hagas daño a mi hijo! – Lo decía mientras con las manos en señal de detención intentaba en vano que las máquinas se detuvieran mientras sentía que iba muriendo por el ruido tan horrible que penetraba en mi cerebro mientras que Matías con el casco puesto yacía inconsciente. Pero así sucedió, todos los ataques cesaron y el ruido también. El enorme Robot abrió lo que era un compartimiento en el cual salió una pantalla, en el pude ver algo sorprendente, era mi rostro, mi rostro con un gesto de sorpresa en él y una voz robótica que decía.

–       Esto… esto es imposible, yo mismo te maté.


Capitulo III

–  Las primeras victimas mortales fueron mi mamá y tú, el software creó un infrasonido capaz de alterar las neuronas, mató a todos en una manzana entera. – Quedé asombrado con lo que me decía Matías.

– ¿Y que te pasó a ti?

– Era un niño, el infrasonido no afectó mi oído poco desarrollado, tuve mucha suerte, quedamos varios niños huérfanos, por ello ahora usamos estos cascos para no ser afectados. – Sacó un traje de una maleta y me dijo. – Póntelo, lo necesitarás.

–  Comandante, 5 minutos para el aterrizaje. – Uno de los pilotos gritó. Matías asintió con la cabeza.

–  No hay tiempo para contarte todo, debo explicarte lo que va a pasar cuando lleguemos. El tono de Matías se puso muy serio. – Estamos llegando a la base principal de RescueLive-5.

–  ¿Qué es eso? – Pregunté extrañado.

–  Así llamaste al Software.

–  Que buen nombre se me ocurrió. – Respondí, Matías me miró con cara de incomodarle  el comentario, y me di cuenta que ese nombre debía odiarlo toda la humanidad.

–  Luego de llegar. – Prosiguió. – Entraremos a 5 kilómetros del lugar, ingresaremos a las antiguas instalaciones de Google.

– Apenas llevamos 10 minutos de vuelo ¿como es posible que estemos en U.S.A.?

–  Estos helicópteros tienen una mejora energética que nos hace volar a una velocidad muy rápida, también ayuda a que no nos detecten los radares de la Inteligencia Artificial. No sientes el impulso porque la cabina ha sido modificada para que el viaje sea lo menos estresante.

–  ¿Porqué en Google? – Volví a preguntar mientras me colocaba el traje.

–  Es la única compañía que posee  un Sistema Refrigerante para soportar la Matriz principal. Ese ha sido su punto débil, descubrimos como llegar ahí por varios ductos pero el Sistema nos ha descubierto en cada ocasión, tiene detectores en cada uno de ellos, la diferencia es que este lo descubrimos hace tiempo y sabemos que no está tan custodiado, es nuestro único chance de llegar hasta ella y no podíamos desperdiciarlo hasta que tú llegaras, hemos esperado muchísimo este día.

–  ¿Pero porqué esperar? Podían destruirla desde hace tiempo, una bomba nuclear o lo que sea.

–   El software principal está ahí, pero aunque volemos toda la instalación no haríamos nada ya que el se puede reproducir en cualquier otra parte.

– Igual que Skynet.

– ¿Quien? – Preguntó extrañado.

– Olvídalo. – Le dije sin ninguna otra explicación.

– Correremos por el ducto, llegaremos a la matriz y ahí ya queda todo en tus manos, sabrás que hacer cuando lo veas.

Me preocupé muchísimo, era la única esperanza del planeta y no tenía ni idea de que había hecho, solo una idea básica del Software que desarrollé meses después, no estaba preparado.

– ¿Que pasará si no lo logro o si la máquina me captura y muero?

–  No podrás volver y el futuro cambiará, serás un hombre que desapareció una noche y no sabemos que pasará en ese futuro alterno, por ello debemos detenerla y que tu lleves el conocimiento al pasado y sepas como detenerlo antes de ser creado. De todos modos jugar con los viajes en el tiempo es peligroso, pues vuelvas o no ya hemos cambiado el transcurso de la historia.

– ¿Estas seguro que esto no es otro Universo Alterno y lo que pase acá no alterará en nada mi Universo?

– Esa teoría fue estudiada y estamos seguros que es el mismo Universo, aunque si existen otros, pero aún no se ha descubierto como viajar a ellos. – Se me dibujo una sonrisa de oreja a oreja, el futuro era fascinante o por lo menos la parte de descubrimientos científicos.

– Prepárate que estamos llegando, toma esta arma por si la llegásemos a necesitar, solo apunta y presiona este botón rojo, ella por medio del casco hará el trabajo por ti. También el casco tiene un mapa del ducto, el te guiará hasta donde debemos llegar. ¿Cómo está tu estado físico?

Levante el dedo pulgar en señal de “Todo bien”, mentí.

– Te llevaré al lugar, y entrarás conmigo, nadie más nos podrá seguir porque si hay muchos la Inteligencia Artificial nos descubrirá más rápido. Debemos ser veloces y silenciosos. El casco tiene un sistema de comunicación que no es detectado, así que podremos comunicarnos en cualquier momento sin miedo a ser descubiertos.

Vi que el piloto le hizo una señal a mi hijo, de inmediato se abrió la puerta, un viento frío penetró en la nave, se sintió muy fuerte, Matías saltó y lo seguí.

Caímos en la nieve, todo era muy frío pero el traje empezó a calentarme, de la gran potencia que fue este país no quedaba sino los vestigios en ruinas, aún no comprendía que hubiese sido yo quien creara semejante monstruo.

– Comandante, esperaremos por usted, ya viene el apoyo, todos los vehículos de combate están a 7 minutos de distancia, hoy es el día del todo por el todo. – Escuché la voz del piloto hablando a Matías.

– Ayúdame con esto. – Vi que era una exclusa que Matías había limpiado de la nieve, la abrimos con fuerza. Antes de entrar una luz me hizo girar la cabeza y uno de los 3 helicópteros era golpeado por un mísil, este empezó a girar con brusquedad.

–  Nos han descubierto – gritó el otro piloto – , preparen las armas, infantería al suelo. Los soldados que iban en los helicópteros descendieron disparando. Aparecieron enormes máquinas parecidas a arañas de unos 10 metros de altura y debajo de ellas formas humanoides con armas, en segundos se volvió un campo de batalla.

– Necesitamos los refuerzos de inme… – Alcancé a escuchar, pero luego se cortó la comunicación.

– Pasé a un canal privado padre, es mejor no distraernos, suceda lo que suceda nuestra misión es terminar con esto de inmediato.

Entramos en lo que parecía un túnel de 1.65 de Altura, y nosotros mediamos un poco más de 1.80, tuvimos que correr  semi agachados. Aunque no había luz podía ver el túnel sin problemas.

– El casco puede generar automáticamente los colores e iluminar el pasillo, si no lo tuvieras no verías nada. – Me explicó. No me había dado cuenta que Matías llevaba un arma de alto calibre en sus manos, parecía una modificación de una M60. Me era difícil seguirle el paso.

– ¿Qué pasó contigo luego de mi muerte? – Le pregunté.

–  Duraron 3 días en rescatarme cuando la máquina te asesinó, estuve desnutrido y en cuidados intensivos, los bomberos y todos los que se intentaban acercar morían sin causa aparente, por suerte cortaron la luz y el infrasonido dejó de emitirse. Luego de eso estuve con mis tíos hasta que la guerra empezó. Fueron muchos años huyendo hasta que tuve fuerzas para unirme a la resistencia. No es una historia muy divertida papá.

–  Recuerdo que eras un niño muy independiente y tenía la plena seguridad que si me llegaba a pasar algo en la vida lograrías superarlo y ser alguien.

–  Yo también recuerdo algo de ti, pero tu rostro se me había olvidado. – Sonreí. – Deja de hablar y guarda las energías, debemos apresurarnos.

De repente un brazo robótico atravesó la pared del túnel tomando a Matías por el cuello y estrellándolo contra la pared contigua, este soltó un grito de dolor mientras le disparaba al resto del robót una de las formas humanoides que había visto afuera.

– ¡Papá! – Me gritó, lo escuché mientras desenfundaba mi arma.