Capitulo II

–  Sí, soy tu hijo, he venido del futuro, necesito que vengas conmigo. – Lo dijo de forma afanada.

–  Supongamos que te creo. – Le creía, le creía hasta en lo más profundo de mi corazón, pero no quería parecer tan loco como para aceptarlo de forma inmediata. – ¿A dónde debo de ir contigo? – Me preocupaba la respuesta.

– No tenemos tiempo, solo hoy es nuestra única oportunidad para detener la guerra, te explicaré luego, pero debemos atravesar el portal.

-¿Portal? – Dichas esas palabras se abrió un vórtice espacio temporal, parecía un hueco en la mitad de la sala pegado a una pared inexistente, del otro lado se podía divisar a varios soldados y helicópteros.

– ¡Date prisa! – Me gritó Matías mientras atravesaba el vórtice.

– ¿Qué pasará si Kathe y el niño se despiertan? – Grité.

– Imposible, la máquina que activé los mantendrá dormidos hasta que la apaguen, iba a hacer lo mismo contigo y traerte dormido pero me descubriste. – Volvió a gritar Matías ya del otro lado.

Crucé sin ningún problema, no sentí nada en lo absoluto, pensaba que el viaje en el tiempo dejaría agotados a sus usuarios o con problemas mentales pero nada pasó.

– Sube rápido al helicóptero, tenemos muy poco tiempo. – Matías estaba subido en una máquina que parecía un helicóptero pero un poco mejor desarrollado a lo que conocemos en nuestros tiempos. Alrededor habían 4 más elevándose mientras este último me esperaba.

Miré hacia atrás,  casi no reconozco donde estaba parado, estaba en el mismo lugar donde vivía, pero todo estaba destruido, abandonado y no habían edificaciones de pie, lo que estaba viendo era apocalíptico y mi mente se perturbó por un instante.

– ¡Isidro! – Me sacó de mi estupefacción el grito de Matías. – No hay tiempo, en serio, no lo hay, te explicaré todo mientras viajamos, pero debemos movernos.

Lo que parecía un helicóptero empezó a moverse con una extraña propulsión, fue hacia arriba en forma vertical y muy rápido, pronto, pude divisar lo que quedaba de la ciudad de Barranquilla gracias a la Luna llena que brillaba esa noche, solo era un gran espacio oscuro de ruinas humeante.

–   ¿Que es todo esto? – Pregunté sin mirar a mi hijo, estaba embelesado con toda esa destrucción.

–   Se que lo que te voy a decir es impactante, pero necesito que mantengas la cabeza fría todo este tiempo. Me hablaba un poco fuerte ya que el ruido de los motores no permitían la conversación a voz baja.

–   La Inteligencia Artificial que estás creando, esa con la que has trabajado todas estas noches y la cual culminarás en unos meses de alguna forma comprenderá toda la humanidad, sus miedos, sus alegrías, su ser en sí y con esa información destruirá todos los Sistemas de Defensa del mundo, creará bacterias y virus en los laboratorios, se infiltrará en todos los Sistemas Computacionales existentes, comenzará a mutar, se volverá más inteligente y acabará con la humanidad. Somos pocos los sobrevivientes, hemos tenido que irnos muy lejos y escondernos.

–   ¿QUE YO HICE QUE? – Respondí muy asustado, se me vino la sangre a la cabeza y empecé a hiperventilar, Matías me agarró la cabeza con ambas manos e hizo que lo mirara fijamente.

–  Te recuerdo como un hombre con cabeza fría, se que los problemas los pensabas muy bien antes de tomar una decisión, necesito que lo hagas. – Me ayudaron esas palabras, me volví a calmar.

– ¿Para qué me necesitan?

– Nadie ha podido llegar a la Matriz principal, la Inteligencia Artificial ha matado a cualquiera que ha entrado y los que lo han hecho no han podido encontrar que hizo que la máquina se volviera loca, tus eres el único que sabe porqué se volvió loca.

– ¿Pero si yo aún no la he creado, no podías ir a un punto más adelante del tiempo y decírmelo en el momento justo antes de crearlo? O mejor, pudiste decirme que no creara desde un principio ese Sistema Inteligente.

–  Imposible, si no lo creas tú lo creará otro, el Armagedón es inevitable, ya tienen la tecnología si tu no lo haces algún otro descubrirá como hacerlo y todo empezará de nuevo. Tampoco podemos ir a otro punto de tu presente pasado, todas las teorías de viajes en el tiempo tienen una falla grandísima, la rotación y traslación de la tierra, esta debe estar en el punto exacto en el momento de crear el vórtice, ya que si lo hacen de otra forma puede abrir un agujero de gusano en la mitad del espacio y absorbería todo a su paso hasta colapsar ella misma, fueron muchos años de cálculo para poder crear el vórtice en el momento justo de tu conocimiento o por lo menos lo más cerca posible del suceso catastrófico.

Escuchaba atentamente pero de pronto  se me vino la pregunta que debí hacer desde un principio e interrumpí a Matías.

–  ¿Que pasa con mi yo presente, por que no he resuelto el problema? – La pregunta desde el primer momento tenía una respuesta lógica.

–  Papá. – Hizo una larga pausa. – Tú estás muerto.

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