33 años y no he madurado. Quiere decir que he cumplido mi objetivo. Ha sido duro pero cada día me levanto con una sonrisa, me rio de los problemas y gozo como un niño de una buena broma. Es cierto que es difícil mantener la sonrisa, pero aún lo hago.

Siento pena por aquellos niños que han muerto y no lo lograron, se han ido para siempre y han sido remplazados por un adulto maduro, amargado e infeliz.

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